domingo, 21 de mayo de 2017

LAS MANZANAS DE LA RASA

LAS  MANZANAS  DE  LA  RASA
El Duero guarda silencio
cuando recorre La Rasa,
y no quiere hacer desprecio
al ver que la historia arrasa.

Las Manzanas de La Rasa
tienen distintos colores,
hay fruta que allí se embasa
con sus dichosos sabores.

El Duero lanza sus brisas
sobre los campos hermosos,
paisajes que sueltan risas
en sus momentos gozosos.

Los silencios quedan rotos
en las tardes más tranquilas,
quizá queden alborotos
de historias que se perfilan.

La Rasa mirando al Duero
cómo regalo divino,
las manzanas dan salero
a la vez que marcan signo.

Kilómetros de manzanas
en un raso con camino,
estas tierras castellanas
siempre tuvieron destino.

Agricultura moderna
sobre los campos sorianos,
entorno que da dulzura
sin sentir vientos profanos.

Manzanas y más manzanas
todas llenas de sabores,
a veces tan hermanadas
que sueñas con sus amores.

Atrás quedaron marcadas
muchas fechas temerosas,
hoy sus sendas encantadas
las envidian muchas rosas.

   G X Cantalapiedra.

jueves, 18 de mayo de 2017

HAY DÍAS COMO EL DE HOY

HAY   DÍAS  CÓMO  EL  DE   HOY
Hay caminos en la vida
que nadie sabe su meta,
y mucha senda perdida
que vuelve la vida inquieta.

Hay días de pasos locos
donde todo son sorpresas,
y piensas que son muy pocos
los amigos que regresan.

Esta mañana de mayo
entre miradas de pena,
temí sufrir un desmayo
al ver quien sufre condena.

Ojos llenos de tristeza
con sus manos tiritando,
aunque existe la nobleza
a veces viven llorando.

Ni las flores de Hortaleza
pueden borrar las pasiones,
el amor sí es con firmeza
se sufre sin condiciones.

Hay lágrimas de lamentos
llenas de sueños de historia,
y muertes con sufrimientos
que marcan bien la memoria.

Hay días que dejan huellas
y atormentan tus pisadas,
borrando las rosas bellas
de otras fechas encantadas.

La vida tiene sus tragos
sin esperar condiciones,
con sus momentos amargos
en cantidad de ocasiones.

Sobresaltos de tristezas
que la vida va soltando,
muertes que dejan torpezas
mientras seguimos pensando.

      G X Cantalapiedra.

miércoles, 17 de mayo de 2017

CUANDO NOS LLEGA LA NOCHE
Dicen que la noche es negra
aunque brille el firmamento,
a veces alguna estrella
nos llena de sentimiento.

Noches llenas de pasiones
que se funden con el viento,
dejándonos sensaciones
con notas de sufrimiento.

La noche llega deprisa
sin hacernos aspavientos,
con ella llega la brisa
de comprender los alientos.

Dicen que la noche tiene
algunos negros tormentos,
y que a veces nos conviene
borrar penosos momentos.

La noche cubre los montes
con extraños movimientos,
la Luna nos da resortes
de complejos sentimientos.

Deja que llegue la noche
con sus negras tentaciones,
el día pondrá su broche
a muchas lamentaciones.

Viene la noche gritando
con sus ecos de tristeza,
al tiempo vamos notando
su carácter de tibieza.

Cuando la noche presume
de sus raras vanidades,
muchas veces ella asume
multitud de falsedades.

La noche se va marchando
sobre las claras del día,
sus sombras se van volando
para sembrar alegría.

    G X Cantalapiedra.

martes, 16 de mayo de 2017

MADRID NO PIERDE SUS TRADICIONES



     MADRID  NO  PIERDE  SUS  TRADICIONES.
Madrid no pierde sus tradiciones, mientras sigamos viendo razones, Verbenas grandes que dan lecciones, de hacer felices los corazones.
En la Pradera de San Isidro, hay algo hermoso que tiene hechizo.
Y el Manzanares marcha escondido, sí ver la sombra de algún castizo.
Madrid repleto de sintonía, que buen ambiente, cuanta alegría.
En la Pradera la fiesta es vida, sin ser milagro vi la armonía.
Madrid no quiere melancolía, ni hacer calvario de una porfía.
Quince de mayo que buen sendero, tiene su historia de romancero.
Verde esperanza en su ladera, con cierta brisa de primavera.
Madrid rebosa de melodías, que alegres chotis en estos días.
Que no se pierdan las tradiciones, y San Isidro tenga oraciones.
Madrid de campo, bonita villa, su gran entorno que maravilla.
Entre las brisas de las canciones, Madrid entero busca emociones.
Que no se borren las tradiciones, y que este pueblo tenga ilusiones.  
Hablan de rosas, sueñan amores, en esta villa crecen las flores.
Madrid presume de sus verbenas, y es que lo cierto, muchas son buenas.
Entre las rosas y los claveles, en Las Vistillas se ven laureles.
En los rincones que tienen fama, se ven costumbres que dan la calma.
Madrid es meta de fantasía, gentes inquietas con simpatía.
Madrid resiste las soluciones, de ser la cuna de sensaciones.
Fuentes cargadas de mil leyendas, con frases hechas lucen sus prendas.
En estas fechas de paz y amores, Madrid entero vive candores.

          G X Cantalapiedra.

AQUEL JOVEN SOÑABA CON VASCONGADAS

AQUEL  JOVEN  SOÑABA  CON  VASCONGADAS
Aquel joven de quince años, soñaba con Vascongadas, le habían hablado de sus minas de hierro, y de sus altos Hornos, en la Ribera del Nervión, y sin pensarlo demasiado, comento a sus padres, estoy dispuesto a marcharme para allí, para poder empezar una nueva vida. Aquellas palabras en el hogar donde vivía, sonaban a la dura inmigración, que algunos llamaban emigración, de los años 1950, donde muchas personas de las zonas rurales, las abandonaban, para poder iniciar una vida en las ciudades, o pueblos grandes industrializados. Todo parecía lo más normal, en aquellos lugares donde el paro, era la noticia diaria, y las economías se veían arruinadas. Sin dudarlo demasiado, en aquellos días un pariente no muy lejano del joven, había venido a su lugar de nacimiento, para recoger papeles de sus hijos, nacidos en aquel lugar de la Castilla Profunda. El joven aquel, enseguida cogió su maleta de madera, y con su familiar inicio el camino de las Vascongadas, el tren tardaría en los cerca de trescientos kilómetros, unas seis horas largas, pero al final llegó a Bilbao, y desde allí en un autobús se dirigió a Baracaldo, donde tenía a un amigo de su niñez, con el que se escribía, y este amigo, le dio alojamiento en su propio domicilio. No tardo mucho tiempo en encontrar trabajo, a pesar de sus quince años, ya que entro a trabajar de camarero en una cafetería, en el centro de esa población, que entonces era un continuo, lugar de inmigrantes de todas partes, que llegaban buscando una vida mejor, que la que habían vivido en sus lugares de origen. Baracaldo era una población, cómo dirían algunas personas, con derecho a cocina, ya que eran muchos los pisos que se alquilaban por habitaciones, y su Plaza de Los Fueros, el lugar de encuentro de muchos de aquellos recién venidos. Yo mismo tuve la suerte de estar allí, con mis paisanos, y saber cómo discurría la vida, entre aquellos hornos donde el fuego se veía por sus chimeneas, eran los años de 1968, cuando conocí todo el contorno, de aquel lugar, con sus fundiciones, y su hierba que sí no llovía en pocos días, el polvo de las fabricas la ponía de color gris. Así y todo tuve la suerte de recorrer la mayoría de los pueblos de la provincia de Vizcaya, y acercarme hasta Tolosa de Guipúzcoa, visitando San Sebastián. Pero volviendo aquel joven, su vida en el entorno de Baracaldo, fue de poder subir económicamente, ya que montó su propio negocio, y fue uno de los inmigrantes con mayor suerte, sus padres con el tiempo, se marcharon a vivir en esas tierras, donde jamás de jóvenes habían pensado terminar sus días, y que allí descansan, cerca del Barrio de San Vicente, en el cementerio de Baracaldo. Lugar donde muchos paisanos míos, tienen su última morada, y lugar de residencia en su futuro. Descansen en paz todos los que tuvieron que alejarse de su tierra, para poder sentirse útiles a la sociedad, y tener una economía más saludable, y a veces sin olvidarse nunca de sus raíces, que aún que tuvieran que decir adiós a su tierra llorando, tenían recuerdos de su niñez e infancia, que los guardaban en su memoria, sin olvidarse de ellos. Aquellos terribles años, de escasez de alimentos, y muchas veces de la economía, pasando apuros de todas clases, para poder seguir adelante, y muchas familias que tuvieron que mal vender su ganado, y propiedades, para salir a buscar una nueva vida, en donde el trabajo entonces parecía estar mejor pagado. Muchas familias de la Profunda Castilla, tienen sus recuerdos en mente, sin poder olvidar aquellas fechas, que marcaron a muchas personas. Un saludo desde Madrid,
        G X Cantalapiedra.   

lunes, 15 de mayo de 2017

MADRID TIENE SU DULZURA

MADRID TIENE SU DULZURA
Las brisas del Manzanares
vienen dejando dulzura,
Madrid conserva lugares
que presumen de hermosura.

Vientos que llegan deprisa
venidos desde su sierra,
algunos con cierta brisa
de refrescar bien la tierra.

Madrid levanta pasiones
en sus rincones famosos,
donde se dan emociones
al ver momentos dichosos.

Esta ciudad castellana
que sabe de sufrimientos,
nos parece más humana
al vivir sus sentimientos.

Madrid repleta de sueños
entre gestos distinguidos,
existen los madrileños
que siempre se ven erguidos.

Leyendas y tradiciones
que se guardan con respeto,
existiendo sensaciones
de su caminar inquieto.

Madrid cobijo y posada
de multitud de razones,
ciudad que vive evocada
a comprender ilusiones.

Hoy Madrid busca alegría
en sus verbenas famosas,
su Pradera es armonía
entre claveles y rosas.

Madrid rebosa leyendas
que le causan optimismo,
hoy su sentir tiene sendas
de vivir sin pesimismo.
    G X Cantalapiedra.

    15  - 5 – 2017.

domingo, 14 de mayo de 2017

LA TRISTEZA SE NOTABA

                                       LA  TRISTEZA  SE  NOTABA
Aquella tarde cuando subí al autobús, de la línea 125, de la E, M ,T, de Madrid, no esperaba escuchar aquellas palabras, casi de despedida, al entrar en el autobús, me di cuenta que un viejo amigo, venía acompañado de su esposa, y enseguida le pregunte por su salud, ya que desde el verano pasado, andaba de médicos, y yo ya conocía parte de su problema, que el mismo me había contado, en su semblante serio noté algo, que no me agradaba ver, con seriedad me contó. “Estamos de paso en esta vida, de aquí no sale nadie vivo, cada uno tenemos nuestra hora, y yo el verano pasado, ya me llamaron para irme, pero tuve la suerte de tener una hija medico, y un yerno que enseguida me llevaron a Valladolid, donde en el Hospital Clínico, me salvaron de momento, pero estoy en la lista de los que tienen que marcharse sin tardar mucho tiempo”. Aquellas palabras me dejaron helado, no sabía que responderle, tan solo le dije unas frases del poeta, León Felipe Camino Galicia. Que dicen así. Aquí no se queda nadie, ni el rico ni el trovador, ni el mendigo ni el señor, aquí no queda ni dios, porque también le mataron. Mi amigo entendió de sobra lo que yo le quería decir, entonces me explico toda su enfermedad y su posible cura, pero según el mismo, sería casi milagroso el poderse curar a tope, era el Páncreas que le fallaba. Pero dentro de aquel autobús, era lo más normal oír hablar de enfermedades, hace el recorrido desde Mar de Cristal, Hortaleza, hasta el Hospital Ramón y Cajal, y diariamente, los usuarios de dicha línea de autobuses, son testigos de escuchar testimonios de enfermedades que causan  desesperación. Día a día, los comentarios se vuelven a repetir, y eso cuando algún viajero, tiene que recibir la mala noticia de algún familiar fallecido. Es cómo sí al hacer ese recorrido, te hiciera pensar en el más allá. Cuando subes al autobús, sientes una seriedad, que te deja pensativo, hay muchas personas que a veces solo van a consultas externas, otras quizá a ser acompañantes de enfermos, que han sido intervenidos, y esperan su alta clínica, pero de vez en cuando ves a personas, que llevan su drama a flor de piel, y al mirarlas presientes que no es fácil la vida, cuando las enfermedades se ceban sobre el ser humano. Las gentes de Hortaleza, sabemos que dicho Hospital, tiene muy buenos profesionales, y sus aparatos clínicos, están a muy buena altura de calidad, pero el miedo a tener que ingresar allí, te pone los pelos de punta. Hay personas mayores, que acuden al “Desguace” a pasar el rato jugando o charlando, que de vez en cuando comentan, cuando alguien falta más de dos días seguidos, estará en el Hotel de Barrio, esperando que le den plaza para el más allá. Los malos presagios se hacen a veces realidad, y parece ser que al pasar la barrera de los setenta, se ve muy normal, el tener que ingresar en dicho Hospital. Mi amigo no preciso ingresar en el Ramón y Cajal, falleció de un infarto en su propio domicilio, hace muy pocos días, mí amigo aquella tarde del autobús, parecía que lo tenía asumido, era cómo si una sombra negra y maldita, le estuviera avisando del final de su camino. Hay muchos días que me transporto en esa línea de autobuses, Y a veces no quiero ni mirar a los posibles viajeros, que algunos son conocidos míos, pero no quisiera oír dramas humanos, al pensar que todos podemos caer en cualquier enfermedad, que nos lleve a ocupar un sitio, en ese Hotel, que nunca quisiéramos tener plaza reservada.  Aunque la vida tenga su final, nadie quiere estar en tan penosa lista.
       G X Cantalapiedra.