jueves, 21 de diciembre de 2017

QUE COMPLICADO EL CIRCULAR POR MADRID.

QUE  COMPLICADO  EL
CIRCULAR  POR  MADRID
Madrid parece el calvario
con sus luces penitentes,
es un flujo que a diario
hace pensar a las gentes.

Las calles abarrotadas
con motores funcionando,
muchas veces colapsadas
sin poder ir circulando.

Entre brisas invernales
sus humos vas respirando,
que se vuelven infernales
sí los vas analizando.

Conductores con paciencia
en atascos naturales,
que nadie sabe su ciencia
pero que les ves normales.

Calles completas de coches
sin lugar donde dejarlos,
presiento que muchas noches
alguien no pueda aparcarlos.

Sin soluciones tempranas
Madrid pensando en sus males,
hoy las brisas no son sanas
y me parecen fatales.

Con las vías colapsadas
sin poder ir circulando,
se pasan horas quemadas
con el reloj tiritando.

Estas fechas navideñas
conllevan desplazamientos,
y no pueden ser risueñas
sí vives atrancamientos.

Atascos por todas partes
en esta ciudad preciosa,
donde se divisan artes
al ser Madrid bella rosa.

     G X Cantalapiedra.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

CUANDO SE MUERE UN AMIGO

CUANDO  SE  MUERE  UN  AMIGO
Cuando se muere un amigo
las penas vienen marcando,
mientras te sientes testigo
a veces sufres llorando.

La soledad de la muerte
nunca podrá ser dichosa,
es maldecir a la suerte
con su marca tenebrosa.

El camino de la muerte
es penoso y dolorido,
tiene negro su aliciente
y quiere verte perdido.

Cuando se muere un amigo
el corazón se lamenta,
mientras recibe el castigo
de tan penosa tormenta.

La voz del destino grita
entre llantos temblorosos,
y hasta en el alma palpita
con sus ecos horrorosos.

La muerte sigue escondida
sin hablar de condiciones,
a veces camina erguida
sin entender de oraciones.

Muerte llena de misterios
entre sus huellas perennes,
nos deja momentos serios
sin entender de vaivenes.

No conocemos destino
donde no llegue la muerte,
ni sabemos si es divino
ser esclavos de su suerte.

Muerte que llega en silencio
sin entender de amargura,
es el signo del desprecio
lo que nos da su locura.
    G X Cantalapiedra.

     20- 12 – 2017.

QUIEN PUDIERA COMO EL DUERO

QUIEN  PUDIERA  CÓMO  EL  DUERO
Quien pudiera cómo el Duero
en estas noches heladas,
tener sueño aventurero
con palabras anheladas.

Vienen las brisas llegando
por las laderas del monte,
y el Duero lo va notando
al ser el viento un resorte.

Los álamos congelados
esperando primavera,
con los vientos marginados
que tienen hielo a su vera.

Las aguas marchan sin prisa
entre pinos escarchados,
en el ambiente la brisa
deja los campos helados.

Este río castellano
que sabe de sufrimientos,
su sonido es más humano
cuando no soplan los vientos.

Silencios en La Ribera
por dónde camina el Duero,
en viento vive en la espera
para marcar su sendero.

Estos fríos heladores
llenos de brisas de niebla,
se vuelven castigadores
y más cuando el cuerpo tiembla.

Quien pudiera gritar fuerte
sin asustarle los fríos,
que pueden causar la muerte
sin hacer daño a los ríos.

El Duero marcha tranquilo
por las tierras castellanas,
en su caminar perfilo
aguas que parecen sanas.

     G X Cantalapiedra.

RECORRIENDO CATALUÑA

RECORRIENDO  CATALUÑA
Brisas del Mediterráneo
hacen bellos los lugares,
donde temes verte extraño
aunque vivas sus cantares.

Las caminos de su tierra
fueron pasos transcendentes,
con gestos de paz y guerra
en muchos de los ambientes.

Sus leyendas te motivan
en muchos de sus paisajes,
y las memorias se activan
conociendo los linajes.

Cataluña sin fronteras
es la tierra bien amada,
queriendo borrar quimeras
con sus frases alocadas.

Ciudades llenas de historia
con diferentes culturas,
sueños de paz y de gloria
para borrar amarguras.

El Mediterráneo altivo
viene marcando sus sendas,
en Cataluña hay motivo
para quitarse las vendas.

Los Pirineos de testigo
cómo montañas cruzadas,
que nadie las ve castigo
en sus rutas encantadas.

De Gerona a Tarragona
corre bien la tramontana,
y en su contorno razona
esa tierra catalana.

Sin pasiones ni lamentos
Cataluña progresando,
borrando los pensamientos
que hoy la pueden ir dañando.

     G X Cantalapiedra.

martes, 19 de diciembre de 2017

AQAUEL SOLDADO EN EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE ALBATERA, ORIHUELAA

AQUEL  SOLDADO  EN  EL  CAMPO  DE  CONCENTRACIÓN  DE  ORIHUELA

Aquel soldado, del ejército llamado nacional, que había cumplido el servicio militar, estando la segunda republica española en vigor, ya que fueron los años de 1934, cuando estando en su servicio militar en Salamanca, en el cuartel de ingenieros, tuvo que  ser llevado hasta Asturias, en aquel mes de octubre, donde este hombre castellano, conoció los horrores de la guerra, y conocer de cerca, al General López Ochoa, y la casa donde estuvo resguardado, de los disparos de los mineros de Asturias, que le marcaron para siempre, ya que su pensamiento era de un hombre tranquilo, y sin muchas ideas políticas. Sin haber pasado un año, le hicieron alistarse a la fuerzas, de los rebeldes que derribaron la segunda republica, en el mes de agosto, de 1936, en las tierras de Valladolid. Toda la guerra incivil la paso sufriendo, un hermano y tres cuñados, murieron en la contienda, algunos en dudosas circunstancias, aún por aclarar, y el hermano, llevándole en una ambulancia camino del Hospital, en Brunete, Madrid, un proyectil de un cañón, deshizo la ambulancia, todo aquel cumulo de cosas, le hicieron ser abstemio, y sin dejar de acordarse de aquel entorno feliz que tuvo en su tierra, antes de ir al servicio militar, Al iniciarse la guerra, le llamaron para alistarle, y el no a ver acudido, le hubiera costado el fusilamiento inminente, ya que aquellos días era imprevisible, lo que le podía pasar a cualquier ciudadano, por el mero hecho de haber quitado la novia a un falangista, o que te debieran dinero por cualquier trabajo, en la zona de La Profunda Castilla, nadie estaba seguro, cualquier denuncia o mal querer,  podías terminar en cualquier cuneta o pinar, Toda la guerra la paso entre las balas, y algunos días suministrando, víveres, armamento y municiones, estando en diferentes frentes de batalla, cómo Guadarrama, Navalperal de Pinares, Brunete, Cuesta de La Reina, y en la Ciudad Universitaria de Madrid. Donde el final de la guerra le cogió. Y desde allí derecho en un camión del ejército a Valencia, con un día entero de carretera. Sin tardar muchos días, fue llevado a la Ciudad de Alicante, y después hacia Orihuela, donde este hombre conoció de cerca, el mal destino de muchos seres humanos, comentando cuando en la televisión veía, los campos de exterminio nazis, siempre decía lo mismo. “Esto lo vi yo de cerca en Orihuela, donde a los detenidos, se les quitaba todo de encima, y era echado en un saco, digamos relojes, cadenas, medallas, anillos, dinero y otros objetos, sin poder aclarar que se iba hacer con todo aquello, que les fue retirado, o cómo se decía entonces, comisado”.  Su mente funcionaba a la perfección, cuando relataba todo lo vivido, en aquella primavera y verano de 1939. Donde muchas veces se jugó su propia vida, por sacar cartas dentro de su pecho ocultas, para las familias que no sabían nada de sus familiares. El hombre aquel, no estaba nada contento viendo aquellas maneras, de tratar a las personas, y encima algunos mayores con mucha educación, Pero según este hombre, de nada valía ser educado, todas las mañanas al amanecer, sonaban los disparos del pelotón de ejecuciones, Y algunos de los guardianes, quizá se alegraban de oír disparos, pensando en que todo aquello acabaría pronto, sin dejar nadie vivo de los que se opusieron, a las fuerzas sublevadas, a veces parece que entre los soldados, no existía mucho compañerismo, y los que sentían más humanismo, por los que allí sufrían, eran peor tratados. Más la dignidad de algunos soldados, se dejaba notar entre los detenidos, que les trataban cómo seres humanos, que algunos de sus jefes, les gustaba tratarlos cómo endemoniados. Aquel hombre cuando llego la hora de su muerte, en los finales del siglo XX, se confesó con sus hijos, diciendo… “Tengo las manos limpias, nunca mate a nadie, jamás abuse de mí situación, y sí me la jugué algunas veces, ayudando a los reprimidos, quiero morir en paz, y dejando a mis hijos,  la lección del respeto y amor al prójimo”… G X Cantalapiedra.                                                                                                

ESTAS HELADAS SEGUIDAS

ESTAS  HELADAS  SEGUIDAS
Las noches nos dejan hielos
en las tierras castellanas,
y escarcha sobre los suelos
en las más frías mañanas.

En mí tierra lasecana
vienen los fríos ligeros,
puede ser la noche insana
con los vientos agoreros.

Vienen los vientos del norte
entre brisas mal paradas,
y el frío tiene el resorte
de las noches congeladas.

Muchas heladas seguidas
en el diciembre presente,
con escarchas protegidas
por ese tan frío ambiente.

Campos rasos de Castilla
donde se pierde el camino,
viñedos de maravilla
que hacen brillar su buen signo.

Las lluvias no se presentan
aunque los fríos son grandes,
más hay heladas que aumentan
que duran hasta las tardes.

Estos vientos heladores
que saben de tristes brisas,
parecen congeladores
que no quieren tener prisas.

Sin ser época de invierno
las heladas son testigos,
donde el corazón más tierno
puede recibir castigos.

Está Castilla heladora
que vive cerca del Duero,
parece que al cielo implora
ver la lluvia por su suelo.

   G X Cantalapiedra.

lunes, 18 de diciembre de 2017

AQUEL INMIGRANTE QUE VINO A POR SU FAMILIA

AQUEL  INMIGRANTE  QUE  VINO  A  POR  SU  FAMILIA,
Era el año de 1952,  aquel hombre castellano, inmigrado a la región de Vascongadas, quería reiniciar una nueva vida, y hacia tan solo cuatro meses de su marcha, de aquel lugar, donde el trabajo escaseaba, y estaba muy poco pagado. Más deseaba volver a su villa, para poder traerse a la tierra Vasca, a su esposa e hijos de corta edad, desde la Profunda Castilla. Eran días próximos a la Navidad, y allí en su villa natal, tenía sus padres y hermanos, que celebraron toda la familia las fiestas, en un ambiente cordial, y a la vez de despedida, Fueron brindis con vino de la tierra, pidiendo al futuro suerte y salud, y el resto de hermanos, tratando de unirse en aquellos momentos, donde la vida resultaba difícil, en aquella zona agrícola, Los buenos deseos, fueron las mejores palabras de aquellas fechas, y el día 27, de diciembre, con los colchones acuestas, y poco más equipaje, un carro tirado por dos asnos, (burros), se dirigían a la estación de ferrocarril de Medina del Campo, donde el tren rápido de aquellos años, les trasladarían hasta Bilbao, luego desde allí se dirigirían a Baracaldo, lugar donde el hombre aquel había alquilado media casa, con el llamado derecho a cocina, y que le serviría, para salir adelante, sin pasar muchas calamidades. Todas aquellas jornadas, eran casi repetidas, se marchaba el marido o novio, y sin pasar demasiado tiempo, volvía para llevarse a su esposa e hijos, o sí era novia casarse con ella, para iniciar una nueva vida, Aquella villa castellana, que llego a tener cinco mil habitantes, en los finales del siglo XIX, se quedaba con su población mermada, los negocios desaparecían, y las fraguas, panaderías, boterías, cuberos, carpinterías y otros negocios de autónomos, cómo bares y ventas de cacharrería, se cerraban a menudo, y aquel lugar parecía estar sentenciado, a ser un poco desierto. Las personas que entonces vivieron, aquella dramática emigración a diferentes destinos, se daban cuenta de la situación, y mucho más al ver que las autoridades, de entonces, no trataban de aminorar los daños, incluso dieron malos informes, de personas que lo único que hicieron en su villa, fue trabajar cómo burros, para poder ganarse el pan de cada día, luego hubo años que faltaba la mano de obra, que con el tiempo fue cubierta por gentes venidas de Rumania, que incluso no vivían en esa villa, pero fueron mano de obra, para plantar los hermosos viñedos, que son el orgullo de esa comarca, que estuvo aquellos años a punto de pasar casi al olvido, Baracaldo, Sestao, Santurce, Somorrostro, y el propio Bilbao, fueron lugares donde aquellos hombres, con sus familias, se acomodaron. Quizá años más tarde algunos de ellos, o sus descendientes tomaron otros caminos de inmigración o emigración, Recuerdo la primera vez que pise Baracaldo, hace ahora, 50, años, estando en la Plaza de Los Fueros, me encontré con paisanos míos, que algunos de ellos, jamás le volví a ver, y desde que se marcharon de mí tierra, nunca regresaron a ella, unos por haberse sentido mal, y otros por no volver a ver a ciertos personajillos, que no les caían bien, aquel viaje recorrí muchos lugares, donde sus nombres les había escuchado en mí villa, Hospital de Cruces, el Puente Colgante de Sestao, El Gasolino del Nervión, Las minas de Ortuella al aire libre, La Iglesia de Begoña, en aquella ladera, donde se divisa parte de la ciudad de Bilbao. El andar por aquellos lugares, cómo Sondica, Plencía, incluso Guernica, me hicieron sentir todas aquellas palabras, que muchos de mis paisanos, me habían dicho en tierras de Valladolid, y al pisar sobre la tierra vasca, me encontré con gentes de mí villa, y su forma de vivir alejados de nuestra tierra. Aunque algunos de ellos, se notaba su amor hacia la tierra que les vio nacer.

              G X Cantalapiedra.